palabras privadas

PANDORA




Yo no entendía,
por qué
no debía abrir
el cofre.
Pensé
-incauta, ignorante-
que quizás en él
hallaría un sinfín
de hermosas joyas
de todos los colores.
Y lo tocaba
aún sin atreverme…
lo medía con las puntas de mis dedos
sopesando su grosor,
su hermosa talla
creada, como yo,
en las altas cumbres del Olimpo.
¿Cómo iba a saber
que en algo tan pequeño
cabrían los dones más hermosos
que esperaban a La Tierra?
¿Cómo iba a saber
que yo,
mujer mortal,
era la Elegida
para custodiarlos?
Yo creí que sólo había joyas…
dulces cuentas …
Y abrí la caja
y de ahí surgieron
-como por ensalmo-
aquellos dones,
los más hermosos,
escapándose por siempre
del control de los humanos.
Excepto algo verde,
tibio y sedoso,
que se quedó como prendido
al fondo de la caja.
Ahora es lo único que queda,
La Esperanza, a veces vaga,
de volver a ser todo lo que fuimos,
inocencia sorda,
ilusión sin mancha.
Marta Uma Blanco
Pintura: J.J. Lefevbre, Pandora

4 comentarios:

Tesa dijo...

Hola, Marta, casi siempre en la mitología y las leyendas los hombres perdemos los dones otorgados por los dioses, y tenemos que luchar con dolor para recuperarlos.

Menos mal que en este caso nos queda la esperanza, aunque sea una esperanza vaga, como la de tu poema, de volver a recuperar lo que fuimos cuando estábamos bendecidos por todos los dones.

Me gustan tus poemas, las historias que nos cuentas y las bellas pinturas que elijes para ilustrarlas.

Besos.

Perséfone dijo...

Ya terminó el tiempo de creernos las versiones que nos culpabilizan, yo creo que Pandora abrió las realidades de este mundo y las verdades del Patriarcado.
Ojalá que siempre tengamos los ojos abiertos y la curiosidad para abrir todas las tinajas.
Te quiero Uma

Marta Uma Blanco dijo...

Tesa, quizás el camino del hombre está forjado por la fuerza que nos da luchar por todo aquello que perdimos.
Gracias por tus palabras, me alientan.
Un beso

MAYA dijo...

Bendita la esperanza que quedó en el cofre. Todos los dones salieron e invadieron la tierra. Los dones para los hombres que los han utilizado para cosas buenas y otras no tanto. Pero la esperanza fue cauta y se quedó a la espera. Para ser quien controle a los que salieron en viajes por el planeta.

Tu casa donde la mitología vive es mágica Marta Uma.

Un beso,

Maya